"Vivir no es sólo existir,
sino existir y crear,
saber gozar y sufrir
y no dormir sin soñar.
Descansar, es empezar a morir." (Gregorio Marañón)

viernes, 7 de marzo de 2014

Arrepentimiento, una palabra que pesa.


En estos últimos días he estado en contacto con personas mayores que sienten que en su vida no han hecho lo que en realidad querían o que se han quedado con ganas de hacer ciertas cosas;  lo cual me llevo a reflexionar en lo que yo he hecho en mi vida hasta ahora y puedo decir que aún no hay nada de lo que me arrepienta, sí he cometido errores como todos, pero justo lo errores te hacen crecer y aprender. La clave de no sentir arrepentimiento está en el valor de seguir a tus instintos y a esas pequeñas corazonadas que te guían en el camino, que aunque muchas veces no suenan sensatas te llevan a hacer cosas que tal vez no imaginabas.

Es por eso que hacer las cosas en el momento en el que te nacen se ha vuelto una filosofía de vida para mí, ya que no quiero llegar a vieja y arrepentirme de no haber hecho tal o cual cosa, como algunos conocidos, y es que en ellos veo como el arrepentimiento puede llegar a pesar en formas inimaginables, tanto que se vuelve una carga dado que siempre se encuentran imaginando que hubiera pasado sí...

Tener el coraje de hacer lo que te gusta venciendo miedos y obstáculos es un gran reto, pero la satisfacción de hacerlo es la mejor sensación que puedes tener. Tal vez en un mundo en el que el mercado marca la forma de vida sea aún más difícil, por lo cual es conveniente darte un respiro para realizar cosas que te llenen el alma y no el bolsillo.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario