En estos últimos días he estado en contacto con
personas mayores que sienten que en su vida no han hecho lo que en realidad
querían o que se han quedado con ganas de hacer ciertas cosas; lo cual me
llevo a reflexionar en lo que yo he hecho en mi vida hasta ahora y puedo decir
que aún no hay nada de lo que me arrepienta, sí he cometido errores como todos,
pero justo lo errores te hacen crecer y aprender. La clave de no sentir
arrepentimiento está en el valor de seguir a tus instintos y a esas pequeñas
corazonadas que te guían en el camino, que aunque muchas veces no suenan
sensatas te llevan a hacer cosas que tal vez no imaginabas.
Es por eso que hacer las cosas en el momento en
el que te nacen se ha vuelto una filosofía de vida para mí, ya que no quiero
llegar a vieja y arrepentirme de no haber hecho tal o cual cosa, como algunos
conocidos, y es que en ellos veo como el arrepentimiento puede llegar a pesar
en formas inimaginables, tanto que se vuelve una carga dado que siempre se encuentran
imaginando que hubiera pasado sí...
Tener el coraje de hacer lo que te gusta
venciendo miedos y obstáculos es un gran reto, pero la satisfacción de hacerlo
es la mejor sensación que puedes tener. Tal vez en un mundo en el que el
mercado marca la forma de vida sea aún más difícil, por lo cual es conveniente
darte un respiro para realizar cosas que te llenen el alma y no el bolsillo.
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